Consejos del RACE para conducir en invierno

Pese a la aparente recuperación de las temperaturas y a que el sol brille en algunos momentos del día,, conviene no descuidarse, pues tal y como se ha visto durante el macro puente de este primero de diciembre, el frío, las nieblas y las primeras nevadas en zonas de montala siguen sorprendiendo a los conductores. La nieve, el hielo, las lluvias (que volverán de nuevo esta próxima semana) y las calzadas deslizantes propician innumerables situaciones de riesgo imprevistas al volante que provocan pérdidas de control, patinazos, deslizamientos incontrolados al frenar, falta de adherencia, cuya consecuencia son siempre accidentes de mayor o menor gravedad en función de la velocidad a la que circulemos, de ahí la  especial importancia que tiene respetar los límites establecidos.

 

Con este motivo, el RACE recuerda a todos los conductores la importancia que tiene mantener en todo momento una actitud preventiva a la hora de realizar cualquier desplazamiento en automóvil, independientemente de su duración o la distancia a recorrer, realizando una correcta planificación de la ruta, un mantenimiento adecuado de las condiciones del vehículo, un uso correcto y adecuado del mismo y de los necesarios y obligatorios sistemas de retención a bordo.

Como reglas generales, el RACE recuerda respetar los avisos y señales, circular con precaución, y adaptar la conducción a las circunstancias de la vía. Como siempre, nada de alcohol ni drogas al volante,  viajar siempre con los sistemas de retención bien colocados, y respetar las normas. Estudiar los recorridos con antelación y disponer de la máxima información sobre la situación del tráfico, las carreteras y la meteorología es siempre una gran ayuda que nunca está de más conocer, incluso aun tratándose de un trayecto habitual. 

Estos son los principales consejos que el RACE facilita:

Vehículo

Un correcto mantenimiento mejora la seguridad, y alarga la vida del vehículo. De cara al frío,

·         Comprobar los niveles de líquidos, con especial atención al anticongelante. Es importante un perfecto estado de frenos y dirección, batería (una de las causas más comunes de asistencia, según el Barómetro de Averías del RACE), así como el dibujo de los neumáticos. Revisar el estado y barrido de las escobillas, ya que en caso de nieve, hielo o lluvia se puede sufrir el efecto “spray” de los vehículos que circulan delante.

·         Es el momento de llevar siempre las cadenas en el maletero, o cambiar a los neumáticos de invierno si se tiene que circular por zonas montañosas o con riesgo de nieve. Y no olvidar el resto de elementos necesarios en caso de avería: triángulo de emergencia, chaleco reflectante, gato, correas, herramientas y juegos de luces, así como fusibles de repuesto. Es recomendable también llevar una manta ante la posibilidad de quedar retenido por nieve.

Si sales de viaje

·         Programar el viaje antes de salir, con la previsión del estado del tráfico y la meteorología en el trayecto y en la zona de destino durante el tiempo que estemos. Llevar siempre los números de asistencia y emergencia, o aplicaciones de geolocalización.

 

·         Estudiar el trayecto, ya que en caso de retención prolongada por nieve tendremos planificada una ruta alternativa o zonas de descanso, sobre todo si se viaja con niños.

 

·         No ponerse horas de llegada, ni intentar recuperar el tiempo tras una retención: cuando pensamos que el tráfico se restablece, puede aparecer un nuevo atasco, y una simple puede provocar colisiones por alcance, sobre todo si la vía está helada o con nieve.

 

·         Colocar la carga de forma correcta para evitar que salga despedida en caso de frenazo o impacto, poniendo especial atención a los esquíes.

 

 

En ruta

 

·         Si la vía brilla, atento  ¡puede haber hielo ! Evite zonas sombrías (zonas arboladas en los laterales de la carretera) y tenga en cuenta que a primera hora puede existir hielo. Hay que adecuar en todo momento la velocidad a la zona de visibilidad y a la adherencia del suelo.

·         Aumente las paradas en viajes largos: la conducción invernal aumenta la fatiga.

·         Elimine el vaho de los cristales con la calefacción o baje un poco las ventanillas

·         Aumentar la distancia de seguridad, sobre todo en caso de lluvia, niebla, hielo o nieve, y anticiparse a situaciones de peligro con tiempo suficiente, indicando de la situación al resto de los conductores. Evitar los adelantamientos con climatología adversa.

·         De noche, revisar y limpiar los faros, ya que pueden quedar inutilizados al acumularse nieve o suciedad por la lluvia .

·         Si el asfalto por el que se circula es muy deslizante, hay que actuar con suavidad sobre el volante, el acelerador y el freno. Conducir de forma agresiva aumenta el riesgo.

·         Si se aparca en una zona con riesgo de heladas, se pueden congelar las pastillas de freno. Verificar su eficacia al inicio de la marcha.

·         En caso de inmovilización por una fuerte nevada, hay que aparcar dejando vía libre a las quitanieves, apagar el motor y no abandonar el vehículo si no existe un refugio cerca.

·         Disponer siempre de combustible suficiente; además de tener más tiempo de calefacción en caso de emergencia, le aportará peso adicional para circular en zonas resbaladizas.