Ford apuesta por el Guayule en lugar del caucho

Hasta tres kilos de goma natural, sin contar la empleada en los neumáticos, es la cantidad que se emplea en la producción de un coche como el Fiesta. Como la mayoría de ese producto procede de la misma fuente, el árbol del caucho, su precio está sujeto a grandes oscilaciones (entre 2 y 8 dólares el kilo). Esta incertidumbre, junto a la necesidad de investigar en materiales alternativos y sostenibles, han llevado a Ford a buscar una fuente más económica y sostenible, que permita fijar mejor los precios y reducir las emisiones de C02, y parece que, por fín, la ha encontrado: los arbustos de Guayule.

Ford ha encontrado una nueva fuente natural para proveerse de goma natural con la que elaborar sus vehículos de forma más sostenible y, sobre todo, económica.

 

Después de experimentar con distintas fuentes naturales (diente de león, aceite de naranja, aceite de soja,…) Ford ha encontrado en el Guayule, un arbusto que crece abundantemente en Arizona (EE.UU.), una de las alternativas más prometedoras a la goma natural que se extrae del árbol del caucho.

 

De hecho, la goma natural que se obtiene del Guayule ya se emplea con notable éxito en otras equipaciones de alto rendimiento, como los trajes de neopreno, guantes médicos, etc. Por esta razón, Ford inició una importante colaboración con el estado de Ohio, para comprobar la viabilidad del uso de las hojas de la planta del arbusto de Guayule en productos destinados al sector de la automoción.

 

Y aunque todavía quedan por realizar algunas investigaciones adicionales que determinen cuanta goma natural se puede llegar a ahorrar gracias al uso alternativo de materiales como el que se obtiene del Guayule, Ford calcula que podría alcanzarse incluso un 50 por ciento, en función de la pieza del coche de que se trate, con el uso de este elastómero. Según los expertos de la marca del óvalo, Ford podría obtener un prototipo de goma alternativa apto para su uso durante 2016.

Ford investiga desde 2001 en esta y otras materias. Fue miembro fundador del Programa de Excelencia para el consorcio de Alternativas Naturales a la Goma (PENRA) que identifica y desarrolla procesos, usos y mercados para la goma natural. PENRA tiene como objetivo el desarrollo de iniciativas de R&D que permitan encontrar alternativas a la goma natural. Junto a Ford, en PENRA colaboran otras muchas empresas y corporaciones, como las universidades de los estados norteamericanos de Ohio y Oregón y los fabricantes de neumáticos Cooper y Bridgestone.

Entre las investigaciones llevadas a cabo con materiales de base vegetal se incluyen entre algunos bien conocidos y abundantes, como soja, paja, las fibras de celulosa y de coco, girasol, las resinas de maíz y de diente de león, la caña de azúcar o el aceite de naranja.