La falta de examinadores colapsará los exámenes de conducir

El sistema de Formación Vial español está al borde del colapso. La falta de examinadores certificados por la DGT podría provocar el cierre de numerosas autoescuelas y el consiguiente despido de trabajadores, ya que al llevar congelada la plantilla cerca de cinco años, los exámenes para la obtención del carnet de conducir sufren tal acumulación de retrasos en sus fechas que bloquean la actividad de las autoescuelas.

La Confederación Nacional de Autoescuelas de España (CNAE) ha denunciado la crítica situación que el sistema de Formación Vial español sufre debido a la no convocatoria de plazas de examinador que impide cubrir las cerca de 300 plazas que el sistema precisaría para poder ofrecer el servicio que las autoescuelas necesitan ofrecer. Según CNAE, esto provoca que en España se estén realizando entre 600.000 y 900.000 exámenes menos cada año, lo que supone una muy importante merma del negocio para las autoescuelas españolas.

Los retrasos y sorpresivos cambios de fecha que ello produce, provocan importantes interrupciones en los procesos de formación de los alumnos y parones de actividad de los profesores, lo que genera una pérdida de calidad formativa y pone en riesgo, en primera instancia, el empleo del profesorado, un colectivo integrado por 17.975 personas.

 

La CNAE considera urgente la ampliación de la actual plantilla de examinadores con al menos 213 funcionarios más, teniendo en cuenta la plantilla reconocida por la propia DGT, aunque los cálculos de la Confederación elevan esta cifra a 324 para que el sistema pudiera realizar sus funciones con total normalidad. 

La actual plantilla de examinadores de la DGT suma 756 funcionarios, según los datos de la DGT, aunque la Confederación reduce este número a 619 al tenerse en cuenta algunas variables, como las vacaciones y las bajas de larga duración.  La CNAE considera que son necesarios 943 examinadores para llevar normalidad al ciclo formativo y a los exámenes.

Un dato a tener en cuenta es que cada examinador sólo puede hacer diariamente 13 pruebas (11 en el periodo estival), lo que supone que el déficit de exámenes se eleva a casi 600.000 anuales, según el mínimo necesario (213) y a 900.000 si se contabiliza la carencia de 324 examinadores.

La carencia de examinadores no sólo perjudica a las autoescuelas y a la calidad del sistema formativo, también provoca importantes consecuencias sociales que en algunos casos son de gravedad ya que impiden a muchos de los aspirantes a sacarse el carnet el poder opositar en las convocatorias de empleo público (el Gobierno ha anunciado nuevas convocatorias tras la superación de la crisis económica), acceder a empleos en los que se requiere el permiso de conducción o crear actividad autónoma o empresas en las que el automóvil es el principal activo.

La Confederación Nacional de Autoescuelas recuerda que el examen de conducir es un servicio que se da al ciudadano, por el que paga una tasa de 90 euros. Del correcto funcionamiento del sistema de formación vial en nuestro país, depende directamente la supervivencia de unas 30.000 familias.

Por tanto, la CNAE exige una solución a este problema, antes de que la inminente llegada del verano produzca el colapso del sistema. Lo hemos repetido por activa y por pasiva: cuando vuelva la temporada alta y aumente considerablemente la demanda de los permisos de conducir, un número importante de jefaturas sufrirá un colapso en las pruebas de circulación, ha afirmado el presidente de la CNAE, José Miguel Báez.