Sistema de recarga rápida eléctrica de VW

La mejora de las baterías permitirá en un futuro más próximo de lo que imaginamos que los vehículos eléctricos dispongan de una autonomía superior a los 500 km. Esto abrirá la puerta a la generalización de su uso en el transporte y la movilidad personal. Pero para que ello sea posible, también es necesario resolver otro tipo de cuestiones también de suma importancia, como por ejemplo la reducción al máximo de los tiempos de recarga de todos los vehículos, facilitando además que los procesos sean lo más eficientes y cómodos posibles para el usuario.

Los ingenieros de Volkswagen trabajan ya en el desarrollo de un sistema automatizado de carga por corriente directa (CD) y para ello han creado una estación de repostaje eléctrico automatizado a la que denominan “e-smartConnect”

Como la siguiente generación de vehículos eléctricos dispondrá de baterías de alta capacidad, se precisará de unas elevadas capacidades de carga (de 80 a 150 kW más que actualmente) para conseguir esa necesaria mayor rapidez de recarga. Gracias a la tecnología de carga rápida por CD será posible, pero tal opción presenta dificultades, pues precisa de gruesos y rígidos cables para ello y su manejo no resulta sencillo, especialmente a la hora de acoplar el conector CD al vehículo.

Gracias al sistema automatizado ideado por los ingenieros de VW este proceso se efectúa en apenas unos segundos consiguiendo un proceso de recarga extremadamente rápido, cómodo y fiable. El proceso automatizado pone en comunicación al vehículo con la estación de carga. El vehículo transmite sus datos de perfil a la estación y esta le indica al coche donde debe parar para efectuar la recarga. Para conseguir la precisión necesaria (el enchufe CD del vehículo debe estar posicionado dentro de un área que mide 20 x 20 centímetros), la infraestructura que rodea el conjunto tiene el soporte de los propios sistemas de asistencia del vehículo; además, una cámara montada sobre el dispositivo de retención del robot calcula al milímetro la posición exacta de la toma de corriente. Una vez situado el vehículo, el robot quita el conector CD de la unidad de carga y la inserta en el enchufe. A continuación, una cinta transportadora lleva al robot hasta el siguiente vehículo eléctrico que precisa de recarga.

Al completarse el proceso, el robot desacopla el conector CD y el vehículo abandona automáticamente el área de carga dejando el espacio libre para el siguiente, garantizando así el óptimo uso de la capacidad de la estación de recarga. Se trata de un proceso adecuado por completo para el uso público, pues además de estar monitorizado en su totalidad, evita posibles daños y riesgos en la manipulación de la recarga al no existir contacto físico entre el robot y las personas.