¿Te acuerdas cuando el maletero iba por delante?

Medio siglo separa al Seat 850, el coche familiar fruto de la evolución del Seat 600, del nuevo Ibiza, el modelo más vendido de la marca española. Medio siglo en el que aspectos muy determinantes en los vehículos que circulan por nuestras carreteras han evolucionado enormemente, como es el caso de la dirección asistida, la carrocería, la capacidad del maletero o los consumos de sus motores, por citar tan solo algunos de ellos. 

Los coches, aunque básicamente siguen siendo lo mismo, vehículos de cuatro ruedas impulsados por un motor, han cambiado enormemente en el último medio siglo, y no sólo en lo que respecta a su tamaño. Comparando el nuevo Seat Ibiza con el Seat 850 que se presentó en 1964, la capacidad del maletero de ambos modelos es brutalmente diferente.  

El SEAT Ibiza tiene una capacidad de hasta 430 litros, mientras que el maletero del 850 apenas ofrece lo que ahora consideraríamos unos pírricos 175 litros, donde apenas hay espacio para dos maletas pequeñas. Además, en el 850 el maletero estaba situado en bajo el capó delantero del vehículo, es decir, donde ahora se ubica, en la mayoría de los modelos, el motor. Actualmente, los maleteros se sitúan en la parte trasera, lo que es mucho más adecuado "no sólo en términos de confort, también de seguridad", asegura Isidre López, responsable de la colección de Coches Históricos de SEAT.

 

Otra característica común de los coches actuales es la resistencia de la carrocería.  Actualmente, y pese a la aparente fragilidad de la chapa fina que se emplea en los coches frente a la gruesa de los de hace medio siglo, es muy resistente y protege mucho más a los ocupantes. "Se deforma para que la energía de un impacto llegue lo menos posible al habitáculo". El espacio interior también es importante. "En el 850, desde el asiento del conductor tocas la ventanilla del copiloto con el brazo estirado". El Ibiza, en cambio, es 18 centímetros más ancho, lo que aporta mayor sensación de seguridad.

En cuanto a los consumos, no hay color. En el Seat Ibiza el diseño del coche permite un menor consumo porque el vehículo ofrece una menor resistencia al aire, algo que no ocurre con el 850. La media de consumo del modelo 1.4 TDI 90 CV del Ibiza es de 3,6 litros cada 100 km. La del 850, con un motor 0.8 de apenas 37 CV, en cambio, es el doble: 7 litros.

El confort a bordo sí que es de otra época. En el 850 los asientos apenas eran "unas telas con una pequeña estructura y sin reposacabezas", casi "como taburetes, que apenas alcanzaban a cubrir el 40% del cuerpo". Ahora, en cambio "son como un sofá, cubren un 80%". "Tenemos una estructura que cuida las lumbares y las cervicales", además de incorporar reposacabezas, elementos que permiten evitar latigazos cervicales en caso de impacto posterior, afirma Isidre.

Y si viajar con semejantes asientos ahora diríamos que era para valientes, qué decir de quienes se ponían al volante. La dirección asistida es, según Isidre, “uno de los grandes inventos de las últimas décadas” Antes, girar el volante era más una cuestión de fuerza”. En el 850, la caja de dirección es mucho más lenta, es decir, hay que dar más vueltas para girar el volante, lo que obliga a "hacer más fuerza, más brazos". En el Seat Ibiza, en cambio, el volante es "muy sencillo de manejar". Y es que este coche, explica, "está pensado para hacer muy fácil la conducción".